La inmersión en hielo, también conocida como terapia de agua fría o crioterapia , ha ganado popularidad entre atletas, biohackers y entusiastas del bienestar debido a sus supuestos beneficios para la salud. Más allá de acelerar la recuperación muscular, esta práctica podría mejorar la circulación sanguínea, fortalecer el sistema inmunológico y tener un impacto positivo en el metabolismo.
¿En qué consiste esta terapia?
La inmersión en hielo implica sumergirse en agua a temperaturas entre 10°C y 15°C durante un tiempo controlado. Esta exposición al frío provoca una respuesta fisiológica que ayuda a reducir la inflamación, mejorar la oxigenación de los tejidos y estimular la producción de endorfinas, generando una sensación de bienestar.
Beneficios respaldados por la ciencia
Diferentes estudios han analizado los efectos de la terapia de agua fría en el organismo, destacando los siguientes beneficios:
- Efecto analgésico: La exposición al frío reduce la sensibilidad al dolor al disminuir la velocidad de conducción nerviosa.
- Propiedades antiinflamatorias: Al contraer los vasos sanguíneos y reducir la liberación de mediadores inflamatorios, favorece la recuperación muscular y reduce la fatiga.
- Activación metabólica: La necesidad del cuerpo de recuperar su temperatura interna tras la inmersión genera un gasto calórico adicional.
- Estimula el sistema cardiovascular: Al salir del agua fría, el cuerpo activa mecanismos de compensación que mejoran la circulación y la oxigenación.
- Reducción del estrés y mejora del estado de ánimo: La liberación de endorfinas y la activación del sistema nervioso simpático pueden aliviar los síntomas de ansiedad y depresión.
- Efecto antienvejecimiento: Al reducir la inflamación crónica y el daño oxidativo, la terapia podría contribuir a la longevidad celular.
- Pérdida de peso: La exposición al frío podría estimular la producción de grasa parda, un tipo de tejido que quema energía para generar calor.
¿Cómo empezar con esta terapia?
Para los principiantes, se recomienda iniciar con inmersiones de entre 30 segundos y 1 minuto, aumentando progresivamente hasta un máximo de 10 minutos. La frecuencia ideal es de varias veces por semana, dependiendo de la tolerancia individual.
Sin embargo, no todas las personas son candidatas para esta terapia. Aquellos con problemas cardiovasculares, hipertensión o enfermedades crónicas deben consultar a un profesional de la salud antes de probarla.
La inmersión en hielo se ha convertido en una práctica recurrente en rutinas de recuperación deportiva y bienestar general. Con testimonios de figuras públicas y atletas de alto rendimiento, su popularidad sigue en aumento. Aunque se requieren más estudios para comprender completamente sus efectos a largo plazo, los beneficios actuales la posicionan como una herramienta prometedora para mejorar la salud física y mental.
Quizás te interese: April Fools’ Day: esta es la historia y tradición detrás del “día de las bromas”
📲 ¡Síguenos en nuestro canal de difusión de WhatsApp! —> Solo da clic aquí
Y para esta y más información, síguenos también en nuestras múltiples redes sociales: en Facebook nos encuentras como Azteca Chihuahua , vía Twitter @aztecachihuahua . Instagram como @tvaztecachihuahua y TikTok @tvaztecachihuahua o también visita más notas en nuestro sitio web www.aztecachihuahua.com
Quizás te interese: VIDEO | Agreden a hombre con discapacidad mental en la colonia Los Pinos; captan el momento